Otra forma de aprender

Los humanistas creen firmemente que a pesar de todas las crisis y problemas, la humanidad seguirá avanzando tanto en el ámbito cultural como en el de la inteligencia colectiva. Así, por extensión, se llama «humanista» a todo pensamiento que coloca en primer plano el desarrollo de las cualidades esenciales del ser humano.

Artículo 1. Declaración Universal de los Derechos Humanos
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Los humanistas son globales, aspiran a una nación humana universal, pero no a un mundo uniforme. Aspiran a un mundo múltiple en etnias, lenguas y costumbres, múltiple en pueblos, ciudades o regiones, múltiple en ideas y aspiraciones, múltiple en creencias y valores, múltiple en las diferentes actividades humanas y, por lo tanto, innovador y creativo.

Los humanistas creen en el potencial intelectual del ser humano, prácticamente ilimitado, y por lo tanto se considera que la búsqueda del saber y el conocimiento de diversas disciplinas es imprescindible para poder desarrollar nuestras facultades.

La Educación es imprescindible para el desarrollo del ser humano, y esta ha permitido el crecimiento exponencial en el potencial de transformación de la humanidad. “La ciencia y la filosofía modernas son hijas del humanismo” (Augusto Messer).

La educación según Jacques Delors

Jacques Delors
Jacques Delors

Según Jacques Delors para cumplir su misión, la educación debe estructurarse en torno a cuatro pilares que serán vitales para la vida de cada persona:

Aprender a conocer: Llevando a los alumnos a poseer una cultura general amplia, pero también ofreciéndoles la oportunidad de profundizar en los conocimientos en las materias que más les interesan para desarrollar sus capacidades.

Este es el pilar fundamental de la educación actual, casi el único pilar, basada en la adquisición de conocimientos básicos en todas las áreas, repitiendo, memorizando y finalmente demostrando los conocimientos adquiridos repitiendo lo aprendido en los exámenes, aunque no se comprenda realmente ni se conozca su utilidad.

Actualmente, con el acceso inmediato a cualquier información, los alumnos no entienden para qué tienen que memorizar si todo está disponible y a su alcance en la web a través de su móvil u ordenador. Sin embargo, aunque la información se encuentre en internet, deben adquirirse los conocimientos necesarios que les permitan descubrir donde está aquello que pueden necesitar. Necesitan tener una visión global del conocimiento humano que sirva como plano o guía mental para guiarles en el descubrimiento de los conocimientos especializados que van a necesitar en su vida diaria y en su actividad profesional.

También necesitan disponer de ese esquema general para adaptarlo a los cambios que se están produciendo a gran velocidad. Todavía no sabemos qué van a necesitar en su trabajo los niños de hoy el día de mañana, porque como dicen todos los gurús, la mayoría de las profesiones del futuro no se han inventado todavía.

Por ello es mucho más inteligente enseñar a los alumnos a aprender, o como ya decía Jacques Delors:

Aprender a aprender

Aprender a aprender: Desarrollo de la capacidad de descubrir, construir y comprender el mundo y la sociedad de forma continuada, ejercitando la atención, la memoria y el pensamiento.

Otro de los pilares de la educación debería ser aprender a hacer. Lamentablemente, bastante olvidado en nuestros centros escolares. Cuando se evalúan en PISA los conocimientos prácticos de nuestros alumnos y su aplicación en la vida diaria, los resultados son decepcionantes. ¿Para qué me sirve aprender a calcular el área de una figura geométrica si ni tan siquiera sé calcular el papel que necesito comprar para forrar los libros de clase?

Nuestro aprendizaje debe ser más práctico, más centrado en los problemas de la vida diaria, esto permitirá a los alumnos ver su utilidad y, por lo tanto, mejorar su motivación para el aprendizaje ¿Cuántos de nuestros antiguos alumnos han utilizado alguna vez las ecuaciones polinómicas de grado tres, los logaritmos, derivadas o integrales en su vida diaria? ¿Cuántos saben calcular correctamente los intereses para saber cómo utilizar mejor la tarjeta de crédito o si es más rentable alquilar o comprar un piso?

Aprender a hacer

Aprender a hacer: Desarrollo de las competencias y habilidades para poner en práctica la tecnología en la vida moderna trabajando de forma colaborativa.

Artículo 26. Declaración Universal de los Derechos Humanos
1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Aprender a convivir

El tercer pilar de la educación debería ser aprender a convivir: Desarrollo de la persona en su entorno, respetando los valores de la diversidad, gestionando conflictos y valorando la opinión de los otros.

¿Cuánto tiempo del currículo escolar se dedica a aprender a gestionar conflictos, a aprender a negociar, a aprender a controlar la ira, a combatir la violencia, a combatir el desprecio a los demás por su raza, por su religión, por tener diferente género o diferente orientación sexual, por llevar gafas, por ser tonto, por ser demasiado listo, por estar gordito o por ser diferente?

¿Cuánto de ese tiempo se dedica a evitar el rechazo al diferente en los centros escolares, cuando, según nuestra experiencia directa en la consulta de El Mundo del Superdotado un 50% de los alumnos superdotados se sienten acosados por sus iguales?

¿Cuánto tiempo del currículo dedicamos a enseñarles a nuestros alumnos habilidades sociales, empatía y respeto hacia los demás?¿Cómo podemos decir que les estamos educando cuando nuestros chicos se sienten amenazados en el colegio o a la salida del mismo o, muchas veces, despreciados y maltratados por los propios profesores que utilizan continuamente el castigo o la crítica en público, convirtiendo así a los malos estudiantes (bien por torpes bien por desmotivados) a los rebeldes o a los que se aburren y molestan, en personas deprimidas, con ansiedad, y quizá, con el tiempo, en personas fracasadas y amargadas durante toda su vida por el trato que han recibido?

Artículo 2. Declaración Universal de los Derechos Humanos
Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Aprender a ser

El cuarto pilar, el fundamental, y totalmente olvidado en el sistema educativo, es el de aprender a Ser: Desarrollo integral de la persona, del pensamiento crítico y de la creatividad.

Aprender a ser implica aprender a conocerse, aprender a valorarse y a apreciar las cualidades que todos tenemos para la vida, aprender a respetarse y a quererse a uno mismo.

Aprender a ser una persona completa y única, con sus defectos y sus virtudes, pero absolutamente valiosa para el desarrollo de la humanidad.

Aprender a ser implica aprender a pensar, a desarrollar el propio pensamiento crítico, y a poder desarrollar la propia creatividad.

Aprender a ser implica desarrollar la resiliencia, la resistencia a la frustración, las habilidades sociales, la perseverancia, a desarrollar la propia motivación fijándose los propios objetivos vitales.

Todo esto formaría parte de aprender a ser, pero no forma parte del currículum educativo.
Tampoco nos enseñan a expresarnos, a hablar en público, cuando la oratoria forma parte obligada de la vida diaria de todas las personas tanto si van a ser comunicadores profesionales como si van a ser médicos, arquitectos, o presidentes de la comunidad de vecinos. Pero nadie nos enseña algo tan básico como saber transmitir con orden nuestras ideas, creyendo en nosotros mismos y a hacerlo bien.

Y en cuanto a la creatividad, ¿Cuántos de nuestros niños han abandonado el dibujo y la pintura por el camino porque nadie les ha animado a pintar o a dibujar, cuantos podrían haber sido grandes escritores pero nadie les enseñó a articular una historia? ¿Cuántos han dejado de ser bailarines, actores, músicos por falta de clases especiales? ¿Cuánto talento y cuanta creatividad se pierde en nuestras clases con los niños sentados, quietecitos, aprendiendo la lección del día y pintando de colores el dibujo que han pintado todos los demás niños durante todos los años anteriores?.

¿Cuántos de nuestros chicos terminan expulsados del colegio, o en el psicólogo o en el psiquiatra medicados porque su comportamiento es disruptivo y molestan, sin que nadie se preocupe de por qué ese chico no encaja en una clase monótona y en la cual se están enseñando cosas que no le interesan para nada?

Una forma diferente de pensar y aprender

Aprender según Jacques Delors
Trabajo a diario con chicos y adolescentes superdotados y con altas capacidades de toda España desde el ámbito de la psicología clínica, y en mi trabajo observo que estamos muy lejos de dar a nuestros niños la educación humanista y cívica que necesitan, porque para ello tendría que cambiar completamente el currículum escolar.

Necesitamos formar seres humanos para el futuro, no contenedores ambulantes de información vacía porque eso ya lo tenemos disponible a golpe de clic. Tenemos que potenciar las bases fundamentales que hemos abandonado, por ello los pilares de la educación tendrían que dar un giro de 180 grados y buscar como metas del currículo:

Aprender a Ser: Porque como ser humano tengo que conocerme y valorarme a mí mismo para saber qué puedo y qué quiero aportar a la humanidad.

Aprender a Convivir: Porque solo desde el respeto a los demás y aprendiendo a relacionarme adecuadamente podré conseguir mis objetivos vitales. No solamente por los demás, a los que debo este respeto, sino por mí mismo porque necesitaré a los demás continuamente para poder avanzar en mi vida.

Aprender a Hacer: Los conocimientos deben ser eminentemente prácticos, porque así serán motivadores y de utilidad para el futuro. Los conocimientos tienen que tener un objetivo claro, si no lo tienen, sobran en el currículo. Los conocimientos teóricos que no sirven para nada en la mayoría de las actividades futuras, solo ocupan espacio y hacen perder un tiempo precioso que podríamos dedicar a desarrollarnos como personas.

Aprender a Aprender: En lugar de aprender a memorizar, tenemos que aprender a descubrir trabajando en equipo, aprender a desarrollar proyectos conjuntos porque así funciona el mundo del trabajo hoy en día. Aprender a pensar y a descubrir la información que necesitamos para desarrollar un determinado proyecto. Debemos convertir a nuestros estudiantes en investigadores del conocimiento y por lo tanto en futuros científicos del conocimiento.

Comparto con Jacques Delors los pilares de la educación cívica y humanista que todos desearíamos tener en nuestras escuelas.

Referencias:

Artículo para la Asociación Educación Abierta.

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